Hay muchas formas de meditar. Puedes empezar con ejercicios de meditación en posición sentada.
Conciencia del cuerpo en 5 respiraciones
Comienza por sentarte en un lugar cómodo, poco iluminado, tranquilo y seguro con los ojos cerrados. Puedes elegir cualquier posición que desees, además de acostarte en la cama. Evita hacer este ejercicio inmediatamente después de una comida.
Dedica los primeros dos minutos a prestar atención a todos los sonidos que oyes en el ambiente. Permite que tu conciencia viaje hacia la fuente de los sonidos. Trata de evitar hacer juicios sobre los sonidos. En este momento, toma conciencia gradualmente y concéntrate en su respiración. Practica la respiración lenta, profunda y diafragmática durante el resto del ejercicio. Respira a una frecuencia y profundidad que te resulten cómodas. Después:
- Respira hondo y siente la respiración en la cabeza. Imagina que el cerebro se llena de una luz blanca y relajante. Exhala suavemente.
- Respira profundamente y siente tu respiración en la cara y cuello. Imagina que la cara y el cuello se llenan de una luz blanca y relajante. Exhala suavemente.
- Respira profundamente y siente tu respiración en el pecho. Imagina que el pecho se llena de una luz blanca y relajante. Exhala suavemente.
- Respira profundamente y siente tu respiración en el abdomen. Imagina que el abdomen se llena de una luz blanca y relajante. Exhala suavemente.
- Respira profundamente y siente tu respiración en todo el cuerpo. Imagina que todo el cuerpo se llena de una luz blanca y calmante. Exhala suavemente.
Continúa con este ejercicio durante todo el tiempo que quieras. Ponte como objetivo realizar 10 series, lo cual te tomará aproximadamente 10 minutos.
Meditación de gratitud
Siéntate en un lugar tranquilo y seguro con los ojos cerrados. Respira lenta y profundamente durante unos minutos. Piensa en el primer recuerdo de alguien que te ayudó. Quizás fue uno de tus padres, un pariente, un amigo, un maestro, un vecino o alguna otra persona que recuerdes con cariño. Ve la cara de esa persona frente a tus ojos cerrados por un momento y envíale tu gratitud en silencio.
Repite esta práctica con todas las personas que quieras. A medida que se desarrolle la práctica, puedes incluir a personas que han muerto, personas que te han desafiado y ayudado a crecer, y personas que podrías conocer en el futuro. Trata de no apresurarte con esta práctica. En vez de eso, descansa en el momento. Continúa respirando lenta y profundamente durante este ejercicio.
Práctica y más práctica
La meditación requiere práctica. A la mente le gusta el movimiento, y, al principio, resistirá tus intentos de permanecer quieto. Sé paciente contigo mismo. Si la meditación es nueva para ti, destina un momento y un lugar específicos para meditar todos los días. Con el tiempo, aprenderás a controlar la inquietud y centrar tu atención.